Eastman Kodak, una de las empresas emblemáticas del sector fotográfico, se declaró recientemente en quiebra voluntaria en los Estados Unidos y solicitó protección federal al amparo de acreedores para lograr liquidez y mantenerse a flote.
La medida fue adoptada pues no encontró un comprador para sus mil 100 patentes de imagen digital. En noviembre ya había anunciado que la venta de estas patentes era indispensable para mantener sus finanzas sanas, pues esperaba obtener unos cuantos miles de millones de dólares por ellas.
Para sobrevivir, obtuvo una línea de crédito por 950 millones de dólares de Citigroup, con la que espera continuar el negocio mientras reestructura y paga su nómina.
Acorralada por la competencia extranjera y la revolución digital, Kodak invirtió grandes sumas en nuevas líneas de impresoras que finalmente están a punto de producir beneficios.
Por el momento la solicitud de protección por bancarrota es un paso necesario para la viabilidad de la empresa en el futuro. La empresa, de 130 años, espera completar su proceso de reestructuración en 2013.
La decisión era esperada por los mercados, sin embargo, la acción cayó hasta 55 centavos de dólar, un precio 10 veces menor que el de hace un año. Su valor de mercado se ha hundido por debajo de los 150 millones de dólares desde los 31 mil millones de hace 15 años.
Kodak lanzó en 1975 la primera cámara digital del mercado, una caja en blanco y negro del tamaño de una tostadora, pero paradójicamente no logró adaptarse a las tecnologías más modernas. Cuando estalló la era digital, Kodak fue dejado atrás por sus competidores, especialmente los asiáticos.
En el comunicado, la compañía señaló que, pese a la petición de quiebra que no incluye a sus filiales en otros países, tiene capacidad suficiente para operar y prestar sus servicios a sus clientes con normalidad.
Referencia: Reuters
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